  HABILIDADES Y  CUALIDADES DEL MENTOR       INTRODUCCIÓN 3  1.  LA INTELIGENCIA EMOCIONAL 4    1.1.  CONOCERSE A UNO MISMO 10    1.2.  DESARROLLARSE A UNO MISMO     1.3.  CONOCER A LOS DEMÁS    1.4.  PROYECTAR EXPECTATIVAS POSITIVAS   14 20 23   contenido   1     «Enseñar es un privilegio y es parte de la responsabilidad de un  Jedi entrenar a la siguiente generación.»   ―Obi-Wan Kenobi   2     introducción   INTRODUCCIÓN   Ser mentor, como lo comentamos en la primera unidad, requiere  más que ser un experto en el campo o área de enseñanza. Para  apoyar y promover el crecimiento personal y profesional de otros,  se necesita ser un buen modelo de valores y cualidades personales.  Este conjunto de cualidades forma parte de lo que hoy en día se  llama “inteligencia emocional”. Los psicólogos Salovey y Mayer  acuñaron este término en 1990, definiéndola como la habilidad  para percibir, valorar, comprender, regular y expresar emociones,  con el fin de promover el crecimiento emocional e intelectual. En tu papel como mentor es importante que desarrolles las  competencias más críticas, ya que, al trabajar con personas,  deberás estar atento a cómo las emociones influyen en tu  comunicación con ellas, en la transmisión de conocimiento y en  el vínculo que vas creando. Las emociones también nos llevan  a tomar decisiones, por lo que debes aprender a manejarlas.  Esto te permitirá tener un balance entre la información, teoría y  conocimiento intelectual que deseas enseñar con la parte humana  y sensible que debes tener para lograr que efectivamente se  interiorice dicho conocimiento.    3     emocional  La inteligencia  1   Como mentores, el objetivo es  influir de manera  positiva en las personas, y esto se puede lograr con  un conjunto de habilidades personales propuestas  por inteligencia Este fue  popularizado por Daniel Goleman en los años 90, y  la definió como la capacidad de reconocer nuestros  propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y  de manejar bien las emociones en nosotros mismos  y nuestras relaciones.  La y conductual  habilidades competencias inteligencia  emocional que desarrolló Goleman nos ofrecen un  buen marco para la identificación y desarrollo de  valores y cualidades personales en los procesos de  mentoring.   4     Goleman establece las siguientes habilidades de inteligencia emocional:     Habilidades   sociales   • Inﬂuencia • Orientacion al cliente • Comunicación • Liderazgo • Desarrollo de   relaciones  • Trabajo en equipo • Gestión de conﬂictos • Impulso del cambio • Desarrollo de los   demás  • Compromiso   Comprensión   social   • Empatía • Comprensión   organizativa  • Aprovechamiento de   la diversidad   Gestión de   uno mismo   • Autocontrol • Responsabilidad • Integridad • Flexibilidad • Creatividad   Motivación   • Automotivación • Optimismo • Iniciativa • Compromiso   Autoconocimiento   • Valoración adecuada   de uno mismo  • Comprensión de las   propias emociones  • Autoconﬁanza   5     Todas estas habilidades permitirán que el mentor desarrolle empatía, un manejo  adecuado de sus emociones hacia los demás, reconozca sus propias emociones,  así como su valor personal y confianza, la cual transmitirá a sus mentees.  Puntualmente vamos a enfocarnos en trabajar en un proceso de preparación  personal que pasa por cuatro etapas: conocerse a uno mismo, desarrollarse a uno  mismo, conocer a los demás y proyectar expectativas positivas; además de pasar  a la acción iniciando los procesos de mentoring.   DIAGNÓSTICO   El siguiente instrumento te permitirá identificar tu nivel de inteligencia emocional.  Contesta cada uno de los reactivos y al final obtendrás un resultado que te  permitirá evaluar cómo estás en términos de inteligencia emocional.    1. CUANDO VES UNA PELÍCULA DE ALTO CONTENIDO DRAMÁTICO: a) Lloras. b) Te emocionas, pero   controlas las lágrimas.  c) No te conmueve en lo   absoluto.  2. ESTÁS ESPERANDO EL AUTOBÚS Y EMPIEZAS A OÍR SIRENAS DE POLICÍA AL TIEMPO QUE VES   GENTE CORRIENDO EN TU DIRECCIÓN, ¿QUÉ HACES?  a) Me alejo lo más rápido   posible del lugar.  b) Pregunto a alguien si sabe   qué está ocurriendo.  c) Permanezco tranquilo en la   parada.  3. EN UNA REUNIÓN DE TRABAJO UN COMPAÑERO PRESENTA COMO PROPIA UNA SOLUCIÓN   QUE HAS IDEADO TÚ:  a) Interrumpo aclarando   detalles para que sepan que  la idea es mía.   b) Espero a estar a solas con él   para mostrarle mi enfado.  c) Me da igual; el caso es que   la solución se ponga en  práctica.  4. SI ME OBLIGAN A HACER UNA TAREA ABURRIDA Y A LA QUE NO LE VEO SENTIDO: a) Tardo más tiempo del   necesario para terminarla.  b) Intento encontrarle la parte   divertida.  c) La llevo a cabo como si   fuera otra cualquiera.  5. ¿TE CONSIDERAS UNA PERSONA IRRITABLE? a) En absoluto; jamás pierdo la   calma.  b) Solo en raras ocasiones. c) No soy irritable; lo que me   molesta es que me tomen  por tonto.   6     6. A LA HORA DE ENFRENTARME A SITUACIONES NUEVAS: a) Tengo miedo de hacer las   cosas mal.  b) Intento ser cauto porque no   conozco el terreno que piso.  c) Me siento entusiasmado; me   gustan los cambios.  7. CUANDO VOY POR LA CALLE O VIAJO EN UN TRANSPORTE PÚBLICO: a) Voy pensando en mis   propios problemas.  b) Me fijo en las expresiones   de la gente; a veces imagino  los motivos de su expresión  de tristeza, de enfado o de  alegría.   c) Presto más atención a los   objetos (coches, casas) que  a la gente.  8. SI PRESENTO UNA SOLICITUD DE EMPLEO Y ME DICEN QUE NO DOY EL PERFIL QUE LA EMPRESA   EXIGE, LO PRIMERO QUE PIENSO ES:  a) Que no tengo suerte, que   me costará encontrar un  buen empleo.   b) Me pregunto qué fallos   habrán encontrado en mi  currículo.   c) Lo primero que pienso   es que tendré que buscar  trabajo en otro sitio.  9. SI ME INVITAN A DOS FIESTAS DE CUMPLEAÑOS EL MISMO DÍA: a) Me agobio porque no sé a   cuál ir.  b) Decido ir a las dos. Hablo   con ambas personas, les  explico el problema y les  pregunto si les conviene  más que vaya temprano o  tarde.   c) Voy a la que me hayan   invitado primero.  10. A LA HORA DE TRABAJAR: a) Suelen asaltarme   sentimientos de inutilidad,  fracaso o ansiedad.   b) Me concentro muy bien   en la tarea, aunque tenga  preocupaciones.   c) Nunca tengo sentimientos   perturbadores.  11. ¿CÓMO TE SIENTES CONTESTANDO ESTE TEST? a) Ansioso; quiero ver el   resultado, aunque pienso  que será desfavorable.   b) Entusiasmado y optimista;   me gusta conocerme a mí  mismo.   c) Más bien indiferente,   aunque quiero conocer el  resultado.  12. LOS DEMÁS ACUDEN A TI PARA CONTARTE SUS PROBLEMAS: a) No; suelo ser yo quien   recurro a los demás para  contar los míos.   b) Sí, a menudo; me interesa   mucho la gente y creo que  eso se nota.   c) No sirvo para escuchar   problemas porque nunca sé  qué responder.   7     13. SI ALGUIEN ME DESAFÍA: a) Me pongo tenso y temo   mucho no poder dar la talla.  b) Me divierto y lo tomo   deportivamente.  c) No acepto desafíos de   ningún tipo.  14. DESPUÉS DE VIVIR UNA SITUACIÓN ANGUSTIOSA: a) El malestar me dura   bastante; no puedo dejar de  pensar en ello.   b) Sé calmarme; no me duran   mucho los enfados ni los  disgustos.   c) No tomo nada de forma   desastrosa, de modo que no  suelo estar angustiado.  15. CUANDO ME ENFADO MUCHO CON ALGUIEN: a) Exploto y le digo   claramente lo que pienso de  él o ella.   b) Intento calmarme, y, cuando   lo consigo, le explico mis  razones.   c) Pienso que no hay peor   desprecio que no hacer  aprecio.  16. CUANDO TRABAJO BAJO PRESIÓN: a) Mi rendimiento es muy   pobre.  b) Trabajo mejor. c) Mantengo mi ritmo de   siempre.  17. CUANDO ALGUIEN EN MI ENTORNO ESTÁ DE MUY MAL HUMOR: a) Me angustio; pienso   que hice algo que pudo  molestarle.   b) Intento comprenderle y   calmarle.  a) Pienso que ya se le pasará.  18. SI ME TUVIERA QUE SENTAR A NEGOCIAR CON UN GRUPO DE PERSONAS DESCONOCIDAS: a) Me inquieto; me preocupa   mucho lo que puedan  pensar de mí.   b) Por sus gestos y tonos de   voz sé si son o no sinceros.  c) Tomo notas de todo lo   que se dice para no perder  detalles de la operación.  19. CON RESPECTO AL PASADO Y AL FUTURO, ¿QUÉ PIENSAS? a)  Recuerdo mucho el pasado  y el futuro a menudo me  inquieta.   b)  Vivo el presente, aunque  tengo buena memoria y a  veces hago planes.   c)  Mi memoria es pésima; lo  pasado, pasado está.  20. LA IDEA DE DIRIGIR UN EQUIPO DE TRABAJO: a) Me gusta, aunque confieso   que no sé si sería capaz  de hacerlo bien. Además,  me sentiría inquieto por  la responsabilidad que  conlleva.   b) Me entusiasma la idea y   creo que sirvo para ellos.  c) Prefiero trabajar solo, a mi   aire; sin mandar a nadie y sin  aguantar jefes.   8     ¿ESTÁS LISTO PARA  CONOCER TU RESULTADO? SI LA MAYORÍA DE TUS  RESPUESTAS SON A:  Tienes que mejorar tu inteligencia emocional.  En las situaciones nuevas tiendes a agobiarte  demasiado y la ansiedad que experimentas te  crea dificultades a la hora de poner en juego todas  tus capacidades. Sabes detectar las emociones  ajenas, pero tu estado de inquietud interior  no permite que puedas manejarte con ellas  adecuadamente. Te cuesta mucho desprenderte  de las emociones negativas, lo cual hace que no  disfrutes plenamente la vida.   SI LA MAYORÍA DE TUS  RESPUESTAS SON B:  Tienes un alto grado de inteligencia emocional;  sabes conocer y controlar sus emociones y tienes  una gran habilidad para detectar los sentimientos  ajenos. No te asustan los desafíos y te sientes  cómodo y entusiasmado ante las situaciones  nuevas.   SI LA MAYORÍA DE TUS  RESPUESTAS SON C:  Te cuesta mucho detectar tus propias  emociones. Rechazas o suprimes todo  sentimiento que amenace tu estabilidad  y tienes grandes dificultades a la  hora de comprender a los demás.  Tus temores inconscientes te  llevan a escudarte demasiado,  a desconectarte de tu mundo  emocional. Cuando algo te  conmueve te sientes muy  desconcertado.   9     1.1.  Conocerse a uno mismo   Sócrates adoptó la máxima del oráculo de Delfos, “Conócete a ti mismo”, y la convirtió en uno de  los pilares de su filosofía y sus enseñanzas. La conciencia de uno mismo (conciencia emocional,  autovaloración ajustada y autoconfianza) constituye el primer grupo de habilidades de inteligencia  emocional en la clasificación de Goleman; sobre ellas se apoyan las demás. Ello se debe a que,  para aprender a profundidad, necesitamos ser conscientes de nuestras carencias o limitaciones y  también de nuestras fortalezas, para poder apoyarnos en ellas.  El conocimiento que tenemos del mundo está limitado por  la estructura de nuestro sistema nervioso y la estructura   del lenguaje. No experimentamos el mundo directamente,  sino por medio de abstracciones. Según el lingüista Alfred  Korzybsky, quien acuñó la frase: “El mapa no es el territorio”,   nuestro pensamiento se aparta de la realidad de los hechos   a través de tres procesos:  omisión, generalización y   distorsión.  El cerebro nos engaña, ha llegado a ser lo   que es por y para ayudarnos a subsistir en condiciones   de lucha por la vida, por eso nos miente. Al cerebro no   le importa tanto la verdad, le importa la practicidad,   por eso prefiere una historia plausible, aunque sea   inventada.  Fue Bateson quien analizó y difundió la frase de   Korzybsky, añadiendo que “El mundo mental es solo   un mapa de mapas, hasta el infinito”. También formuló   una teoría sistémica de la comunicación e insistió en que   el lenguaje crea realidades. Este último párrafo nos lleva   al hecho de que, si para ti “todo está mal”, es una realidad,   tu realidad.  Para comprender lo que decimos, tenemos que descubrir   la estructura profunda del lenguaje, completando,   especificando o modificando el mensaje superficial.   De esta manera podemos pasar de “Todos están mal”  a: “Luis no ha cumplido las expectativas que yo tenía,   debido a…”.   10     Las creencias son una construcción. Nos dibujan un mapa del  territorio, pero no son el territorio; nosotros solo vemos el  mapa, pero la realidad es mucho más amplia. Lo que percibimos  está en función de nuestros paradigmas o modelos mentales.  Los paradigmas son los modos en que las personas vemos,  comprendemos e interpretamos el mundo. En palabras de  Stephen Covey: “Son mapas de nuestras mentes y corazones  que dan origen a nuestras actitudes y conductas y, en última  instancia, a resultados”. Por ejemplo, si creemos que el mundo es  un lugar hostil, nos apartaremos y nos pondremos a la defensiva,  con lo cual nuestras relaciones personales se verán claramente  deterioradas. Lee las siguientes frases y reflexiona sobre los  resultados que has obtenido y si ellos tienen mucho o nada que  ver con tu discurso interno.    “No son las  cosas que nos  pasan las que  nos hacen sufrir,  sino lo que nos  decimos sobre  estas cosas.”    Epicteto   “Los límites de  mi lenguaje son  los límites de mi  mundo.”    Wittgenstein   Con nadie convivimos más que con nosotros mismos; no podemos  alejarnos de nosotros, de nuestros pensamientos o sentimientos  y emociones y, aun así, ¿qué tan bien nos conocemos? Es  importante ser consciente de esto, de reconocer cómo nuestro  estado de ánimo influye en nuestro comportamiento, cuáles son  nuestras capacidades y cuáles nuestros puntos débiles, qué es  lo que nos gusta, qué nos motiva y qué nos aleja de las cosas o  las personas.  El autoconocimiento es la base para el desarrollo de las demás  competencias, ya que, para aprender a profundidad, necesitamos  ser conscientes de nuestras carencias y limitaciones y de nuestras  fortalezas.  Para conocernos también debemos identificar cuáles son nuestros  paradigmas, los cuales son la forma en la que entendemos  el mundo. Es cómo vemos, comprendemos e interpretamos  nuestro entorno. Conocer el propio mapa, tomando conciencia  de nuestras abstracciones y revisando nuestras suposiciones,  nos va a permitir alcanzar una visión más objetiva, generar  nuevas respuestas y ampliar nuestra capacidad de acción. Como  mentores, tenemos que conocernos para evitar proyectar en el  mentee nuestros propios modelos mentales.   11     Otra parte de conocernos mientras somos conscientes de lo que sentimos es valorar  el hecho de que nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones, por lo  tanto, cuando logramos desarrollar madurez personal, pensar de forma racional,  objetiva y sustentada, podemos ayudar a nuestras emociones y percepciones a  tener una base, un sustento. Este aspecto es de suma importancia, pues, de nuevo,  son la seguridad y la parte humana lo que más quedará grabado en el mentee  para asimilar la teoría de mejor manera. Ahora, sabemos que las emociones preceden al pensamiento. Constituyen un  sistema de alarma muy seguro. Afortunadamente, tenemos gran capacidad de  influir en nuestras emociones con nuestros pensamientos y así desarrollar nuestra  inteligencia emocional. Además, recuerda que cada uno de nosotros posee un  mapa distinto, por ello es necesario que te des la oportunidad de entender el  mapa del otro si quieres alcanzar la comprensión mutua.   REFLEXIONA ¿Qué tanto te conoces? Te invito a hacer un ejercicio  donde representes tu vida en un dibujo. En el siguiente  espacio dibuja un árbol completo e incluye:   • Raíz: representa tu pasado, considera los   aspectos importantes que te han marcado, tus  fuentes de inspiración, pensamientos, creencias,  etc.   • Tronco: tu presente, define quién eres   actualmente, qué te define, quién es parte de tu  vida, etc.  • Otras ramificaciones: cómo te ves en el futuro,   qué quieres lograr, cuáles son tus planes.   12     Cada parte del árbol tiene su significado, escribe  brevemente cuál es el significado de este árbol  para ti.     13     Si el mentor se muestra cerrado a la posibilidad de aprender, de modificar su  forma de ver las cosas, será difícil que logre impulsar el deseo de aprender. Es  fundamental mostrar compromiso con el propio desarrollo personal, como modelo  para el mentee.  Somos seres en constante aprendizaje. Observamos y adaptamos aspectos de  nuestro entorno a nuestra forma de ser y al revés, transmitimos nuestra personalidad  en lo que hacemos, dejamos nuestra propia huella. En ese caso, podemos decir  que, como personas, tenemos la capacidad de cambiar, de aprender y de mejorar.  Esto se tiene que ver reflejado en el momento que transmitimos al mentee que,  con perseverancia y un método apropiado, se puede aprender y mejorar lo que  ya se sabe.    1.2.  Desarrollarse a uno mismo    14     APRENDIZAJE DIRIGIDO     Parte de desarrollarnos a nosotros mismos y, sobre todo, impactar en nuestra  inteligencia emocional radica en reconocer que somos escultores de nuestro  propio cerebro. Para poder desarrollarnos tenemos que estar en aprendizaje  continuo de todos los aspectos; laboral, personal, de relaciones con los demás,  etcétera. Para iniciar el proceso de aprendizaje es necesario:    1.  Tener conciencia de una oportunidad de mejora; saber  qué sabemos e identificar qué requerimos saber es el  primer paso.  2.  Deseo de cambiar: este es el proceso mental más  importante para la acción; sin el deseo, la acción solo  será una idea que permanezca en un futuro disolvente.  3.  Experiencias de aprendizaje; aquí el deseo se  transforma en la búsqueda y la interacción con  las herramientas que formarán los nuevos  conocimientos.  4.  Practicar los nuevos pensamientos y  comportamientos; finalmente el nuevo  aprendizaje se reforzará a partir de la  acción repetida y el conocimiento  aplicado que se transformará en  nuevas experiencias.   Chris Argyris y Donal Shön desarrollaron un modelo muy  potente sobre el aprendizaje individual y organizacional  que propone que, para aprender, es necesario realizar  primero un análisis profundo de nuestra estructura  cognitiva y conductual, cuestionando nuestros modelos  mentales e identificando aquellos que nos inducen a tomar  decisiones equivocadas.    15     EXPERIENCIA    Otro factor de aprendizaje y desarrollo personal  es la experiencia. A partir de ella, tenemos un  marco de referencia de lo que hemos hecho,   cómo lo adquirimos, qué aprendimos y   qué cambiaríamos en un futuro. Y con   experiencia no solamente nos referimos   a la propia; no hay que limitarnos a lo  que hemos vivido personalmente, sino   a un conjunto de situaciones, que David   Kolb expresó en un modelo de cuatro   fases:   1.  Experiencia concreta: aprender de  las relaciones y emociones.  2.  Observación reflexiva: aprender  observando y escuchando.   3.  Conceptualización abstracta:   aprender pensando.  4.  Experimentación activa: aprender  haciendo.   Estas cuatro fases son diferentes formas en las  que se expresa y encontramos la experiencia;  la encontramos en otros, en lo que nos rodea,  en las historias que escuchamos, en casos  expuestos por otras personas, entre otras  fuentes. Podemos, incluso, aprender por  medio de las herramientas tecnológicas, ser  autodidactas y enseñar a otro a aprender  como nosotros lo hicimos. Es así como todo  se va entrelazando para fortalecer nuestras  habilidades y que puedan ser aprovechadas  por más personas.    16     APRENDER DE LOS ERRORES   Los errores son parte de la vida y son siempre una fuente excelente de aprendizaje, de reflexión  y de punto de cambio. Solemos verlos como algo que nos avergüenza, que queremos ocultar,  sin ver realmente el potencial y aspecto positivo que podemos obtener de ellos. De los errores  aprendemos a no volver a cometerlos, a identificar los factores que nos llevaron a caer en ellos y  cómo podemos actuar la próxima vez que notemos alguno de estos factores.    DESAPRENDER    Otro aspecto es el desaprender. Cuando hemos interiorizado algo por medio de la repetición o por   medio de aspectos inconscientes, resulta complicado cambiarlos; sin embargo, puede ser que   esto que hemos aprendido sea justamente lo que nos está llevando a fracasar,   a tener errores constantes  con los cuales, en vez de aprender, nos vamos   desmotivando y nos alejamos de volver a intentar aprender. Es entonces   importante que sepamos cómo desaprender para adquirir hábitos de   pensamiento y de comportamiento más efectivos.     CONVERSACIONES CON UNO MISMO   Para desaprender nuestros hábitos mentales ineficaces tenemos antes   que identificarlos y luego reemplazarlos por otros más ajustados a   la realidad. Estos hábitos provienen de distorsiones cognitivas, es   decir, maneras equivocadas de razonar que aparecen en forma   de pensamientos automáticos ante determinadas situaciones   desencadenantes de estrés, provocando estados   emocionales negativos y conductas inadecuadas.  Dichas distorsiones cognitivas forman parte   de nuestra charla interna o autodiálogo   en momentos de tensión. Podemos   combatirlas cambiando nuestro diálogo   interno y utilizando las siguientes   técnicas:   17     DISTORSIÓN COGNITIVA TÉCNICA   Filtraje   Centrarse exclusivamente en  los aspectos negativos de  una situación, exagerando  su importancia. Ejemplos:  “Siempre llegas tarde”,  “No puedo soportarlo”, “Es  horrible”, etcétera.   Autodiálogo  positivo   Pregúntate: “¿Cuántas  veces?”, “¿Realmente ha sido  tan horrible?” Desdramatizar  y buscar soluciones: “No es  para tanto”.  Visión  dramática   Adelantar acontecimientos  de modo catastrofista y  esperar lo peor. Ejemplos: “¿Y  si me ocurriera a mí?”, “¿Y si  no logro los objetivos?”.   Autodiálogo  positivo   Decirse: “Otras veces lo he  pensado y, ¿qué ocurrió  realmente?”. Dejar de  anticipar, centrarse en el  presente, valorar diversas  posibilidades y analizar las  perspectivas reales.  Pensamiento  polarizado   Valorar acontecimientos  de forma extrema (blanco/ negro), sin tener en cuenta  grados intermedios o  matices. Ejemplos: “Soy un  incompetente”, “Si no estás  conmigo, estás contra mí”.   Autodiálogo  positivo   Decirse: “Entre esos dos  extremos, ¿hay grados  intermedios?”. Reconocer  diferentes niveles dentro de  una misma situación.  Interpretación  del  pensamiento   Tendencia a interpretar los  sentimientos e intenciones de  los demás sin prueba alguna.  Ejemplos: “Siempre me está  sonriendo, pero sé que no  le caigo bien”, “Eso lo dice  por...”, “eso se debe a...”   Autodiálogo  positivo   Indagar en “¿Qué pruebas  tengo para suponer eso?”,  “¿Qué puedo hacer para  comprobar esta suposición?”.  Verificar y dejar de darlo  todo por sentado.  Tener razón   Luchar por imponer el propio  criterio, probando que el  punto de vista propio es el  correcto y que el otro está  equivocado. Los argumentos  del otro se ignoran o se  rebaten con rotundidad.  Ejemplos: “Yo tengo razón,  él está equivocado”, “Sé que  estoy en lo cierto”.   Autodiálogo  positivo   Tratar de precisar:  “¿Estoy  escuchando realmente a  mi interlocutor?”, “¿Tiene  derecho a su punto de  vista?”, “¿Puedo aprender  algo de su forma de mirar las  cosas?”. Dejar de centrarse  exclusivamente en uno  mismo. Escuchar al otro.   18     Todas estas técnicas de reestructuración cognitiva son aplicables  tanto a la búsqueda de un cambio en el diálogo interno como para  ayudar a pensar al mentee. Como se mencionó anteriormente, es con nosotros mismos  con quien más convivimos, de quien no podemos alejarnos;  es por esto que una forma de seguir desarrollándonos  es escuchándonos. Apreciamos lo que otros dicen sin  tomar en cuenta a veces nuestra propia opinión. Tener  conversaciones con nosotros mismos nos ayuda a  identificar lo que nos molesta, lo que no nos parece de  nosotros, lo que nos impulsa, los hábitos inefectivos  que tenemos, identificar aquello que nos detiene  y así reconocer las herramientas personales que  tenemos para hacer ajustes positivos y reales.  Debemos reconocer nuestros paradigmas, hablar  de aquello que sabemos que pensamos y que  está mal, y al hacer conscientes estos discursos,  podremos cambiar.   PRÁCTICA  Como seres humanos todos podemos cometer errores.  Especialmente para ti como mentor, es importante reconocer  que también tienes errores y que por el aprendizaje de ellos has  llegado hasta donde estás. Te invito a recordar algunos de los  errores que hayan tenido mayor impacto en tu carrera profesional,  pregúntate y responde:   1.  ¿Qué aspectos positivos surgieron a partir de esta  experiencia?  2.  ¿Me ayudó a no cometer el mismo error?  3.  ¿Cómo lo resolvería en la actualidad?  4.  ¿Qué puedo o qué tuve que mejorar de mí para no  cometer nuevamente el error?  5.  ¿Tendría el mismo conocimiento si no hubiera vivido  esta experiencia?   19     1.3.  Conocer a los demás   Parte de la inteligencia emocional se basa en ser empáticos, en tratar de entender  desde nuestra perspectiva cómo se está sintiendo el otro, qué es lo que piensa,  cree o experimenta. Es por esto por lo que no podemos solo juzgar a los demás,  sino que tenemos que aprender a conocer a las personas y dejar de lado los  sesgos que normalmente cargamos, los cuales suelen ser los siguientes:  • Proyección: se produce cuando presuponemos que los demás son  parecidos a nosotros y comparten pensamientos, creencias, valores o  posturas cercanos a los nuestros. Se trata de un estado en el que, según  palabras de Kant, “No vemos el mundo como es, sino como somos”.  Las proyecciones más peligrosas son las negativas. Constituyen un  mecanismo de defensa que nos permite trasladar a los demás la culpa de las  propias faltas. Ejemplo: “¡Siempre quieres el control!” (cuando realmente es  uno mismo quien siente una fuerte necesidad inconsciente de control).   20     • Error de atribución: es la tendencia de los  observadores a subestimar las influencias  de una situación dada y a sobreestimar  las causas internas (riesgos, motivos,  actitudes…) de la conducta de los demás.  Ejemplo: “Siempre llega tarde” (cuando,  en realidad, ha pasado un par de veces).  Los éxitos de los demás tienden a  atribuirse a factores externos: suerte,  oportunidad, ayuda externa…, mientras  que sus fracasos suelen achacarse a  razones internas, como falta de capacidad,  de trabajo o de perseverancia.  • Prejuicio de autocomplacencia: nos  percibimos de manera favorable, nuestros  éxitos los atribuimos a nuestra capacidad  y esfuerzo, mientras que nuestros fracasos  los achacamos a factores externos.  • Percepción selectiva: sin darnos cuenta,  ampliamos y recordamos mejor aquellos  mensajes que coinciden con nuestro  sistema de valores, responden a nuestros  intereses personales o refuerzan nuestra  autoestima. Por el contrario, tendemos  a desatender, reducir o ignorar los  mensajes que nos disgustan, que no  nos interesan o amenazan el concepto  que tenemos de nosotros mismos.  Vemos y oímos selectivamente. A  raíz de esto, aparecen puntos ciegos,  distorsiones cognitivas de las que no  somos conscientes.   • Efecto halo: es la predisposición a  juzgar todas las características de una  persona en función de la que resulta  más sobresaliente. Si la característica  predominante es positiva, las demás serán  apreciadas favorablemente y viceversa.  Ejemplo: “Luisa es muy agradable. Seguro  que también es buena trabajando”.  • Error de semejanza: es la tendencia a hacer  juicios más favorables de las personas  que se parecen a nosotros mismos.  • Estereotipo: es una imagen mental  esquematizada y cristalizada acerca de  un grupo de personas que comparten  ciertas características.  • Prejuicio: es un juicio previo o evaluación  preconcebida de las personas que no  se basa en la experiencia, sino en el  grupo al que pertenecen, atribuyéndoles  sus características estereotipadas. Los  prejuicios conducen a actitudes hostiles y  discriminatorias. Ejemplo: “No ofrezcas la  promoción a Ana porque querrá dedicarse  a sus hijos”.  • Sesgo de confirmación: es la tendencia  a buscar o interpretar la información de  modo que confirme nuestras propias  expectativas e ideas preestablecidas,  eliminando o infravalorando la información  que no concuerda con ellas. Ejemplo:  “¿Verdad que no me quiere?” (se confirma  la propia hipótesis de partida).   21     Todo esto nos va creando una imagen previa, que puede ser errónea, acerca de los demás, sin que  nos permitamos conocerlos realmente. Cuando dejamos que estos sesgos nos dominen, dejamos de  lado el hecho de que cada persona es única, es diferente, por lo que debemos darles la oportunidad  de demostrar aquello que los hace ser ellos mismos y cómo esa individualidad influye para que  absorban información a su manera.  Quitarnos estos sesgos nos permite reconocer que todos tienen la capacidad, intención y deseo  de aprender, a su manera, que no será igual a la que estamos acostumbrados, por lo que, así  como nosotros estamos transmitiéndoles conocimiento, de ellos estamos aprendiendo aspectos  más personales e individuales, los cuales nos ayudarán a tomar decisiones y marcar la pauta de  enseñanza.   RECUERDA   ¿Te suena conocido alguno de estos sesgos? Haz memoria y  escribe cuál fue tu primera impresión cuando conociste a:    a)  Tu jefe:   b)  Tu compañero de trabajo:  c)  Tu pareja:  d) Tu mejor amigo:   e)  Aquella persona con quien  tuviste algún desacuerdo:   Ahora reflexiona, ¿cambió tu   percepción cuando los conociste   mejor? ¿Qué te llevó a tener esa   primera imagen de cada uno?   22     1.4. Proyectar expectativas  positivas   Para crear un vínculo con los mentees, es necesario crear un panorama favorable en donde se  aprecie el conocimiento y se espere con ansia el resultado final que se obtendrá. Es por ello que  las expectativas de los participantes y las del mentor son importantes para poder esclarecer qué  sí se alcanzará en verdad y qué se puede potencializar para tener un resultado aún más favorable.  En ese caso, tenemos que las expectativas juegan un papel muy importante en el desarrollo de la  relación mentor-mentee. A continuación, se muestran los ángulos desde los cuales se ha observado  el impacto que tienen las expectativas. La profecía que se cumple. El sociólogo Robert K. Merton acuñó en 1948 el concepto de self- fulfilling prophecy (profecía autocumplida), con el que aludía al fenómeno por el cual una predicción  falsa produce realidades verdaderas, especialmente cuando un colectivo numeroso cree en ella. La  percepción influye en el comportamiento; las personas adecuan sus conductas al significado que  atribuyen a la situación. Si están convencidas de algo, independientemente de que sea verdad o no,  se comportan de manera que tiende a confirmar sus expectativas, deseos o temores. El efecto Pigmalión. Pigmalión era, en la mitología griega, un sabio rey de Chipre y magnífico  escultor, que quiso esculpir una estatua de la mujer perfecta. Cuando la terminó, se enamoró de  ella con tal pasión que la estatua cobró vida. El “efecto Pigmalión” es la influencia positiva que  ejercen las expectativas del maestro o del mentor sobre el aprendizaje y desarrollo del aprendiz. El  modo de tratar a las personas influye sobre su manera de actuar; por eso, es vital que los mentores  desarrollen y comuniquen expectativas positivas a sus mentees.    23     Circulo virtuoso de las expectativas.  El círculo vicioso del miedo. Nuestros peores temores pueden acabar  confirmándose si nos dejamos arrastrar por ellos. Cuando el miedo se adentra en  nuestras entrañas, secuestra nuestras conexiones neuronales y arrasa con nuestro  talento. A menudo es posible conseguir que un profesional competente y comprometido  fracase hasta el punto de tener que abandonar la empresa, rodeado del oprobio  general y convencido de su incompetencia. Es el llamado mobbing o acoso  moral. Mediante sutiles procedimientos intimidatorios, vejaciones, rumores,  miradas significativas, expresiones de desprecio, aislamiento, trampas, exceso de  responsabilidades y otras maniobras, un jefe, un compañero o un colaborador  puede terminar con todas las expectativas positivas de un profesional. El sesgo de expectativa.  El sesgo de expectativa es un caso especial del sesgo   de confirmación. Nuestras creencias pueden generar su propia realidad, pues nos  llevan a actuar de forma que se produzca su confirmación.   Expectativas   positivas del   mentor  Relación   positiva con   el mentee  Impacto   positivo en el   autoconcepto   Conﬁrmación   de las   expectativas  Mejora de la   actuación   24     Nuestras creencias con respecto a otras personas también  pueden convertirse en realidad. Un mentor que piensa que sus  aprendices son inmaduros e incompetentes tiende a darles  órdenes e instrucciones precisas y a exagerar los mecanismos  de control, que no estimulan la iniciativa, sino que refuerzan  el comportamiento dependiente y sumiso. De este modo, su  creencia inicial acaba ratificada. Con lo anterior, podemos valorar que el generar expectativas  y el ir cumpliéndolas impacta en diversos aspectos como el  desempeño, la relación con los mentores, la confianza, el  desarrollo del proceso de mentoring, entre muchas otras cosas.  Al final, es deber del mentor contar con esta habilidad de  generar expectativas positivas, uniendo todas las habilidades  mencionadas previamente.  Las cualidades y habilidades que hemos revisado forman  parte de las competencias del mentor; no olvides que para  desarrollarlas es indispensable practicarlas y generar tus  propias experiencias.   25     GRACIAS   Por tu participación   
